Se sabe que el hombre es un animallillo endeble, efímero, perecedero, acongojado, pertinazmante empeñado en negar la insignificante condición que lo agobia. No es posible negar esa condición. Los más tontos creen que algún Dios hacedor de todo bien y salvador de todo mal a última hora les tirara el salvavidas. Los menos taimados afirman que en el alma inmortal radican el genio y la sabiduría que con perseverancia esperan alcanzar. Los estúpidos apuestan por el aturdimiento que proporcionan molicie, gula o lascivia en el afan de negar lo que perciben y no soportan. Los voluntariosos persiguen el poder sin más y anhelan la gloria que al final esperan los redima. Reconfortados unos y otros alcanzan momentáneo olvido. Pero todo eso no sino un ejercicio torpe. Bien y mal, genio y sabiduría, gula y lascivia, honor y gloria, son cascajo arrojado a ajena playa que indiferente los transforma en indistingible arena.
Hay demasiados hombrecillos desasosegados.
Dedicaremos este blog a la publicación de algunos textos tomados de los desordenados archivos del profesor Ceras Kalato. El profesor Ceras Kalato recusaba todo ejercicio literario, en el cual consumía su tiempo, porque, decía, esteriliza y niega la vida petrificándola e insufla vitalidad a la muerte porque vanamente atesora lo acabado. El profesor no está en este vano mundo.
jueves, 22 de marzo de 2012
lunes, 19 de marzo de 2012
Transformaciones
Su condición natural lo habrían conducido a un sobrio y digno ejercicio como sastre del pueblo; el disloque laboral y sus enervantes exigencias figuraron poco a poco una facha de salchichero, perdido en el tira y afloja de las inclinaciones naturales, esfuerzos laborales e intemperantes insatisfacciones corporales forjaron un espíritu de tahúr. Eso era o es esencialmente. Formalmente fue profesor de escuela primaria y tal vez allí adquirió la facha de peluquero. Luego, cuando la dictadura velazquista se hizo Juez de Tierras, que eran algo así como los ejecutores de los mandatos e imposiciones de los militares cuando decidieron confiscar las tierras. Aprendió -como muchos otros- en la arbitrariedad, los beneficios de la obediencia y las ventajas de la obsecuencia que conduce al éxito.. Instaló su guarida en el Palacio de Justicia. ¿Como llegó allí? ¿Qué caminos, qué vueltas o revueltas lo condujeron hasta ese lugar?, ¿Lo soñó alguna vez? Probablemente no. La democracia, el azar, el desorden, el instinto de sobrevivencia, la capacidad de sumergirse y flotar, la necesidad y la miseria que hace taimado y retrechero al hombre menos favorecido. ¿Sabía para qué estaba allí?. Estoy seguro que no. La habitación era amplia, con grandes ventanas hacia los pasillos, pero permanecían cerradas. La luz eléctrica llenaba de sombras y penumbras el ambiente. Al fondo se podía distinguir un juego de confortables de cuero negro. Un amplio escritorio al otro lado. Un estante con pocos libros. Afuera estaba la luz, el ajetreo de litigantes y abogados, el bullicio de las audiencias públicas, los pregones, el ir y venir de apresurados ujieres, portapliegos. Adentro el silencio de caverna, la inmovilidad del aire, el sonido amortiguado de los pasos en la obscura alfombra. Si un palacio es ocupado por una bola de cebo, entonces no es un palacio sino una salchichería. Si la bola de cebo es además un rapazuelo, entonces el palacio es una guarida. Ingrese en la salchichería, que en pocos minutos se transformó en una guarida. La verdad es que fui a una sastrería de pueblo. Y como es natural me encontré con un sastre laborioso, cuidadoso de cada puntada, atento a los detalles, ufano de sus obrar, atento y afanoso, como debe ser todo sastre de pueblo sea cual sea el lugar en que los caprichos de la vida lo pongan, así conocí a Bola de Cebo, -ese es el apelativo real y verdadero-...Lo cierto es que Bola de Cebo, obscuro, taimado y servicial, logró ser elegido Presidente del Poder Judicial... y se enamoró apasionada y perdidamente de los fondos provenientes de los prestamos entregados al Poder Judicial por el Banco Mundial y el Fondo Interamericano de Desarrollo ascendentes a 30 millones de dólares. Presintió la dicha. Sintió latir en el humilde pecho los favorables designios del propicio destino y laboró con meticulosa dedicación para apropiarse de tanto como pudo de esos fondos. Lo vi ajetreado, ansioso, solemne, severo, parco, silencioso, decidido, pero siempre firme en pos de ese único propósito. Bola de cebo ha muerto de jubilación, cesantía o retiro. Bola de cebo tal vez sentado en una mecedora de madera detrás del vidrio de alguna ventana de algún lejano lugar y allí no podrá dejar de ser el mismo. Revisará cuidadosamente la escondidas cuentas de las cuales algún otro rapazuelo tomará parte para sí.
Etica Personal o Moral Individual
Construyo para sí mismo un consistente sistema moral tomando como fuente lo dicho por Sócrates, Aristóteles y Kant. A partir de esa construcción elaboró un conjunto de reglas a las cuales ajusto rigurosamente cada uno de sus actos. Siguiendo a Kant admitía que hay un imperativo fundamento de una moral puramente racional según la cual los actos no requieren otra justificación que el cumplimiento del deber por el deber mismo sin referencia alguna a lo empírico y contingente. Una prescripción de tal clase resultaba acordada a su profesión de Juez.. El Juez sólo debe sometimiento a la constitución y a las leyes la Constitución y las leyes, sólo a ellas y sus razonamientos y decisiones han de ajustarse a lo que ellas prescriben como justo o injusto.
Como Socrátes, creia que la injustica es ignorancia, nadie hace lo injusto sabiendo que lo que hace es injusto. Sólo quien no sabe el mal que hace, quien no entiende el daño que ocasionan sus actos, quien no alcanza a ponerse en el lugar del otro, del afectado, hace el mal; si supiera, no lo haría. El mal es una consecuencia de la ignorancia. El mal más grande es la ignorancia. Hay que poner fin a la ignorancia, para poner fin a la injusticia.
Pero no es suficiente dejar de hacer el mal es necesario hacer el bien. No es bueno el que no hace el mal sino el que hace cosas buenas. Como Aristóteles, pensaba que no es suficiente la abstención la sabiduría no consisten en no hacer el mal, sino en saber hacer el bien. Es necesario hacer el bien. Solo hacen el bien los hombres virtuosos, los que además de no hacer el mal, están capacitados para hacer el bien. Para saber hacer el bien es indispensable saber en qué consiste el bien, y solo lo saben los virtuosos.
Pero no es suficiente dejar de hacer el mal es necesario hacer el bien. No es bueno el que no hace el mal sino el que hace cosas buenas. Como Aristóteles, pensaba que no es suficiente la abstención la sabiduría no consisten en no hacer el mal, sino en saber hacer el bien. Es necesario hacer el bien. Solo hacen el bien los hombres virtuosos, los que además de no hacer el mal, están capacitados para hacer el bien. Para saber hacer el bien es indispensable saber en qué consiste el bien, y solo lo saben los virtuosos.
Pero una moral formal - como diría Sheler, con quien concordaba en esto- no es suficiente. La moral no solo es ejercicio de razón sino que además es un ejercicio de voluntad. Se desenvuelve en el ámbito de lo práctico.
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